HACIA UN NUEVO SMU
Jorge Lorenzo Otero
Mayo 2009
¿Por qué la máxima instancia de
resolución del SMU; su Asamblea
General se ve reducida a unos pocos
colegas que sólo acuden cuando se
tratan sus intereses?
¿Por qué lo médicos no sienten el
Sindicato como el defensor natural
de sus intereses, que sucedió en
todos estos años para que hayamos
perdido el “optimismo sobre el
porvenir del SMU”, en palabras de
Carlos María Fosalba?
La respuesta es compleja pero
destaco algunos aspectos sobre los
que podemos actuar para que retorne
el optimismo.
En primer lugar –y sin olvidar los
esfuerzos y méritos- los fines
fundacionales del SMU se pierden en
la maraña de asuntos administrativos
de un enorme complejo que incluyó (y
todavía incluye) la primera
prestadora de servicios de Salud del
país, una sobredimensionada y cara
infraestructura administrativa y
estructuras agrupacionales que
incapaces de producir, delegados que
no estudian los problemas, “grupos
de afinidad” que sólo aparecen
cuando peligran sus intereses. La
mayor causa de desconfianza del
médico es que no encuentra en el SMU
la vocación desinteresada de
servicio que es la base de una
organización sindical.
Durante los últimos años, la
actividad de sus dirigentes se
redujo a interminables discusiones
acerca de mínimos asuntos. Los
grandes temas no encuentran lugar.
Las Comisiones hacen lo que pueden
pero muchas veces se ven reducidas a
reuniones semanales de dos personas,
en lugar de las 8 o 10 que se
propusieron para integrarlas
Como contrapartida: conferencias de
prensa, remitidos “urgentes” y
carísimos en los medios de
publicación, obligación de “publicar
en tres medios de prensa” las
decisiones de asambleas de 15 o 20
personas, protagonismos individuales
que rondan el divismo, gastos
personales y viáticos que no se
justifican. Todas ellas actitudes
que no invitan a participar, generan
desconfianza y rechazo. Una
dirección endogámica, aislada del
mundo real, llevando adelante
políticas de cúpula, incapaz de
lograr el apoyo de la gente
necesario para hacer un paro durante
el Consejo de Salarios,
reivindicando más tiempo por
paciente, o, desde el otro polo,
paros generales que no se cumplen,
sin planilla gremial y por lo tanto
sin control. Lo más triste es que
esta manera de actuar se transforma
en un componente central de la
cultura institucional.
Es imprescindible modificar
estatutos, crear organismos
resolutivos intermedios entre el
Comité Ejecutivo y la Asamblea.
Este nuevo organismo deberá ser de
tipo representativo con la más
amplia integración: núcleos de base,
sociedades científicas, colegas que
expresen el sentir y el pensamiento
de otros muchos, en fin, modos de
organización que la vida crea,
siempre que cambie la cultura
institucional actual. Y esta cultura
es el mayor enemigo de un Nuevo SMU
con una renovada participación. No
reiteremos muecas, no juguemos a la
“astucia política, recordemos que
estamos al servicio de los colegas
y que es un muy alto honor
representarlos.
La Agrupación Fosalba está
realizando internamente este proceso
que implica respeto y escucha,
impulsar el ingreso con
responsabilidades a los más jóvenes,
pensando con la cabeza abierta,
desde la raíz Arriesgando en la
toma de decisiones sin miedo a los
cambios.
Te invitamos a sumarte a este modo
de entender la vida sindical
profesional, seguros “optimistas
sobre el porvenir del Nuevo SMU”
Construir es la única decencia….eso
es saber. Juan Carlos
Macedo
Jorge Lorenzo Otero
Agrupación Fosalba