La primera empresa de emergencia móvil surgió
hace treinta años con el fin de cubrir la
emergencia coronaria. Primera en el mundo con
sistema de prepago su mercado fueron pacientes
adultos con cargados factores de riesgo
cardiovascular. Con
una imagen de excelencia por sus recursos
humanos y materiales para enfrentar la patología
aguda captaron grupos más amplios, incluso sin
riesgo cardiovascular, resultando un notable
éxito económico.
La alta
rentabilidad de este seguro parcial hizo que un
grupo de médicos empleados decidieran participar
del negocio a mediados de los años ochenta.
Crearon así un nuevo servicio de similares
características poniendo el énfasis en la
atención pediátrica. Con un importante padrón en
el rango de la pediatría resultó un nuevo éxito
de rentabilidad.
La
persistencia de las condiciones de elevadas
ganancias generó un nuevo desprendimiento de
médicos de la decana. Esto se produjo instalada
ya la década del noventa.
Pero ahora el mercado había variado. Se había
ampliado la oferta de servicios trascendiendo la
emergencia. Aquí se produjo una inflexión en el
desarrollo de esta modalidad asistencial. En el
marco de una concepción económica enfáticamente
neoliberal, recordemos que esta inflexión se da
durante el gobierno del doctor Lacalle, se
producen importantes cambios con repercusión en
los recursos humanos y económicos. La estrategia
fue la de reducir costos. Se
comenzó a
utilizar autos en lugar de ambulancias para
cubrir llamados de baja complejidad; se empezó a
emplear choferes-enfermeros en las ambulancias,
sustituyendo así los equipos de tres; y,
campeando la flexibilidad laboral, comenzó la
tercerización de los recursos humanos médicos;
se comenzó a agregar horas asistenciales en el
período invernal y a reducirlas en
el resto del año generando inestabilidad y
precariedad laboral en el resto del año; finalmente
llegó el ajuste de los salarios médicos a la
baja. Agreguemos que este panorama puso al
sector como puerta de entrada al mercado
laboral.
Esta nuevas condiciones se han mantenido hasta
la actualidad habiendo entrado en entredicho a
partir del inicio de la reforma sanitaria. Pero
no serán modificadas en el sentido de los
intereses de usuarios y profesionales sin una
participación activa y conciente de ambos
sectores.
Creemos que
en este marco el futuro plantea algunas
exigencias que deben ser reivindicadas por
nuestro sindicato:
-
La asistencia médica prehospitalaria se ha
desarrollado planteando la necesidad de
profesionales que posean destrezas y
habilidades específicas que nuestra facultad
no provee. Esto adquiere singular
importancia dado que se ha constituido en
una importante puerta de entrada al mercado
laboral. Así que la primera exigencia es la
de formar los recursos humanos necesarios
para esta modalidad asistencial.
- En segundo lugar debemos
abordar la exigencia de terminar
definitivamente con las tercerizaciones.
- En tercer lugar se debe
exigir niveles salariales acordes a la
disciplina. Y que dichos salarios sean
iguales para iguales características de
servicios.
Sin desmedro de los aportes que los compañeros
crean conveniente agregar comprometemos nuestro
esfuerzo para mejorar el nivel de asistencia y
de condiciones laborales y salariales de los
médicos del sector.