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El SMU y las Sociedades Científicas
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El SMU debe consolidar en el próximo período
algunos aspectos que desde la presente gestión
han mejorado sustancialmente su posicionamiento
entre los médicos en general.
Hasta hace unos años, el distanciamiento entre
la compleja problemática real de los médicos y
el accionar del ejecutivo generó de
descreimiento en la capacidad de escuchar y
resolver los problemas por parte de nuestro
sindicato. Básicamente, el accionar político y
gremial basado en la pugna de las distintas
agrupaciones, contempla un aspecto del problema,
pero omite otro de no menor importancia. Más
aún, cuando desde esta administración de
gobierno se impone que las tres gremiales (SMU,
SAQ y FEMI) son los únicos interlocutores
válidos para la negociación salarial pública y
privada.
Las sociedades científicas, en tanto
instituciones científicas Y GREMIALES, aportan
una visión distinta, complementaria a la
anterior, con un corte horizontal en la realidad
del país, en la problemática de una especialidad
en particular, en el diagnóstico de situación
laboral y salarial de la misma, y en la visión
de futuro hacia una reestructura del trabajo
médico.
Es imposible que el Ejecutivo del SMU pueda
manejar con solvencia los detalles del trabajo
médico de más de 30 especialidades, no por
incapacidad, sino por sentido común.
A nuestro juicio, la actual conducción del SMU
tuvo la virtud de ver este problema como eje
fundamental del descontento colectivo, y
ejecutar acciones concretas para resolverlo. Las
Sociedades Científicas fuimos convocadas,
escuchadas, impulsadas a la discusión interna, a
formalizar los distintos planteos y
reivindicaciones, y a fundamentar nuestras
propuestas del imprescindible cambio en las
condiciones de trabajo.
Ello se hizo en forma tal vez desorganizada y en
reacción a las situaciones puntuales que la
negociación salarial nos iba imponiendo, pero
fue un cambio fundamental calurosamente
aplaudido desde el llano. El respeto y la
encarnizada defensa de lo que cada Sociedad
planteó en los distintos ámbitos de negociación
fue la norma, y fue el segundo motivo por el
cual se comenzó a recuperar el respeto perdido.
Es nuestra intención profundizar esta línea de
trabajo. No es posible un accionar gremial con
bases sólidas si no hay un ámbito orgánico, con
voz y voto, con amplia representación, que logre
trasmitir al ejecutivo esa visión que las
distintas sociedades científicas tienen del
trabajo médico. Una reforma estatutaria que
consolide este espacio, que a su vez obligue en
el buen sentido a las distintas sociedades a
tener presencia física periódica y activa en el
seno del SMU. Es un cambio tan necesario como
imprescindible para consolidar esta herramienta
que es el SMU, al que podemos ver desde este
ángulo parcial, es el único interlocutor ante el
gobierno y las empresas para defender nuestros
derechos. Como médicos, especialistas,
trabajadores desde los distintos niveles de
atención, debemos asegurarnos que ese
interlocutor sepa con certeza nuestros problemas
y plantee soluciones acordes luego de debatirlas
con los actores a los que representa.
Ninguna estructura puede mantenerse indemne a
los cambios. Nuestro mundo no es el mismo que
conocimos cuando iniciamos la carrera. Creemos
que el SMU debe modernizar sus estructuras para,
mediante un diálogo más fluido, ser un más fiel
representante de los médicos.
Consolidar orgánicamente el espacio para un
Plenario de Sociedades Científicas que sesione
regularmente haciendo de ese diálogo algo
cotidiano, es nuestro compromiso para la próxima
gestión.
Dr. Gustavo Grecco
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