Agrupación Fosalba

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Sindicato Médico del Uruguay
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Opinión

"Hacer sindicalismo es inculcar en los hombres la preocupación por los problemas económicos, 
técnicos y morales de todos los que están unidos por una tarea común...
"
Dr.Carlos Ma. Fosalba 

La Facultad de Medicina en el contexto de la Universidad de la República, en el Uruguay de hoy

Washington Bermúdez, 10 de abril 2005

No puede concebirse una Facultad de Medicina, aislada de la Universidad, y mucho menos desconectada del país, y por tanto del control del Estado.

En ese contexto, deben analizarse los problemas de la formación profesional, de la educación terciaria en nuestro país HOY.

La Universidad, no es de los docentes universitarios, ni de los estudiantes, ni de los profesionales egresados. Es de todos los uruguayos, por eso es la Universidad de la República. Por si faltaran ejemplos, basta recordar cómo, y cuándo nació la consigna que marcó al Uruguay de los ’60: “Obreros y Estudiantes unidos y adelante”. Comprender esto último, quizá nos ayude a asumir que no somos seres superiores que debemos bajar de nuestro pedestal a esclarecer a los oprimidos. Somos aquellos a quienes se nos dio la oportunidad de formarnos, ciertamente con una enorme dosis de esfuerzo y sacrificio personal, pero con una infraestructura que ha financiado toda nuestra gente, desde el primer año escolar, hasta el Título universitario, y aun, la especialización de posgrado. Nos debemos a nuestra gente.

La defensa de la Autonomía, sigue siendo la razón central del accionar universitario, el argumento que garantiza el desarrollo democrático de la educación, la ciencia, y la tecnología, poniéndola al alcance, y al servicio de todos, en cualquier circunstancia.

No debe emplearse como instrumento de oposición por la oposición misma. Debe ser un elemento facilitador de la integración de la Universidad en el país real. Debe jugar en definitiva, un papel fundamental en el proceso liberador que debemos emprender todos los uruguayos, la Universidad incluida.

Aclarado esto, vayamos a los mitos, a los principios, a las dudas ideológicas.

¿Cuáles son los grandes problemas de la Universidad, y de nuestra Facultad en particular?

¿Su bajo presupuesto? Sin duda, la asfixia económica a la que ha sido sometida por los sucesivos gobiernos, ha logrado un efecto paralizador que resume la ideología regresiva que los ha caracterizado.

Sin embargo, un análisis sincero y racional, nos obliga a plantear, de aquí para adelante, que independientemente del volumen presupuestal de que podamos disponer, debemos racionalizar, modernizar estructuras que fueron definidas con principios de 1918, puestas a punto en 1958, y mistificadas hasta ahora.

El espíritu de Córdoba del ’18, nos mostró el camino de una Universidad libre, independiente, democrática y cogobernada. La ley Orgánica del ‘58, fue el instrumento que nos permitiría ejercer el gobierno universitario.

Hoy el desafío, es demostrar que tenemos la capacidad, y hemos adquirido la experiencia suficiente para despegarnos de los mitos, afirmarnos en los principios, y relanzar la Universidad del 2005. LA UNIVERSIDAD DE LOS CAMBIOS, EN EL URUGUAY DE LOS CAMBIOS.

A la vez, insistimos en la necesidad de entender que nuestra Facultad forma parte de un conjunto, la Universidad. Que en el Consejo Directivo Central, si bien llevamos el 50% del presupuesto universitario, significamos UN VOTO.

¿La “masificación” estudiantil en la Universidad, es otro de los grandes problemas?

¿Será que no todos debemos ser universitarios? ¿Esto va contra los “principios”?

Ni una ni la otra. Necesitamos el más alto grado de “universitarización” posible. Siempre ponemos el ejemplo de Canadá con más del 90% de sus jóvenes con formación terciaria. ¿Por qué la Comunidad Europea invierte cada vez más en educación superior?

Quizá la respuesta se deba aproximar a que no todos debemos ser médicos, o abogados, pero que sí debemos propender a que todos tengamos educación terciaria.

Para esto necesitamos saber cuántos profesionales de la salud se necesitan en el país (médicos, odontólogos, enfermeras, psicólogos, fisioterapeutas, etc.). Y seguramente lo podremos definir en cuanto tengamos claro qué Sistema de Salud necesitamos, y cómo, con qué ritmo lo podremos ir desarrollando.

En otra dimensión; ¿Qué país pretendemos, qué país podremos ir construyendo? Tal vez así podamos determinar cuántos ingenieros, arquitectos, agrónomos, abogados, etc., vamos a necesitar, y con qué ritmo deberán formarse. Necesitamos muchos universitarios, pero racionalmente distribuidos.

También debemos recordar aquí, que si bien es necesario aumentar la demanda, tanto o más es necesario ampliar y diversificar la oferta. Los mecanismos y los ámbitos existen, sólo es cuestión de jerarquizar, elevar niveles, especialmente en el área Politécnica.

En suma, necesitamos una Universidad ABIERTA, con mecanismos de regulación que permitan una distribución racional de las carreras, y que faciliten el tránsito HORIZONTAL por áreas, para que todos tengan su oportunidad, en función de su capacidad y de su propio esfuerzo.

¿Estamos YA en condiciones de resolver este problema? Creemos que no. Por lo tanto deberán instrumentarse los mecanismos de TRANSITO hacia ese objetivo. De la manera más objetiva posible. Sin mistificar, sin engañarnos, y sin posturas demagógicas.

LOS PRINCIPIOS NO SON PARA ADORNAR DISCURSOS, SURGEN PARA SER AFIRMADOS EN LA PRAXIS. Determinar los tiempos, establecer los plazos y las condiciones para lograrlos, requieren creatividad, firmeza, convicción, y por sobre todo grandeza de espíritu. No hay que temer los COSTOS POLÍTICOS. Ya los han pagado, y con creces, los que durante toda la historia de este país apostaron a la ignorancia, y a la sumisión científico-tecnológica. Nosotros en cambio, debemos ser los planificadores de la reconstrucción.

La Facultad de Medicina ha respondido positivamente para comenzar a dar respuestas a estos desafíos. Ha mejorado notablemente la gestión del punto de vista administrativo. Los cambios se han sucedido en los últimos años fundamentalmente en el área administrativa. Hoy vemos con satisfacción y como símbolo, la presencia de la bedelía electrónica.

Se han hecho grandes esfuerzos en la profesionalización de la conducción y el desarrollo de la Educación Médica como una verdadera disciplina científica, con el redimensionamiento y reciclaje del Departamento de Educación Médica. A través del mismo se potenciará la formación de grado, con programas racionales, y mecanismos de evaluación modernos y eficaces, así como también la formación específica de los docentes. Recordar que no alcanza con saber mucho de una disciplina, para poder enseñarla.

Por otro lado, debemos reconocer, que nuestra Facultad no ha progresado en los procedimientos necesarios para profesionalizar la administración de sus recursos docentes.

Es imprescindible racionalizar las estructuras docentes de la Facultad. Para ello es necesario realizar un relevamiento de las necesidades y una planificación de la estructura en base a pautas científicamente elaboradas, factibles de ser evaluadas. Es evidente que necesitamos menos docentes pero con mayor dedicación, y con salarios dignos.

La administración del personal docente deberá ser profesionalizada. Es tanto o más importante que en el área administrativa.

Un capítulo aparte, lo constituye el impulso al desarrollo de la INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA. Es necesario insistir en que la Facultad de Medicina ha planteado como objetivo prioritario el desarrollo de la integración de las Clínicas, con las Básicas. Esta vinculación puede y debe expresarse fundamentalmente en el ámbito de la Investigación científica.

Como contrapartida, debemos impulsar la implementación de los mecanismos que permitan integrar al Hospital Universitario a técnicos que actúen fundamentalmente en la ASISTENCIA. Parece muy claro por ejemplo en el área de la Anestesiología, pero en todas las especialidades es necesaria y conveniente esta modalidad mixta.

Necesitamos un Hospital que funcione las 24 horas, y no seguir estimulando la modalidad aberrante de una asistencia y docencia de “8:00 a 12:00”.

Para ello, necesitamos un Hospital Universitario con recursos suficientes para cumplir con su función primordial: Proporcionar la mejor asistencia en el nivel terciario, disponiendo de la tecnología más moderna, para poder ofrecer a su vez la mejor formación a los estudiantes de grado, y la mejor formación de especialistas.

Los organismos del cogobierno, el Consejo y el Claustro, deberán ocuparse de definir las políticas, supervisar el funcionamiento, y analizar y juzgar la gestión. No deben ejercer la administración directa del proceso.

Debemos seguir trabajando para elaborar un Plan de Estudios que forme profesionales que tengan compromiso con el medio, que refuercen la formación en atención primaria, y que sean empleados en un Sistema que sea coherente con esos objetivos.

No estimular falsas oposiciones entre médicos para atención primaria, y especialistas de otros niveles. No queremos seguir el discurso que nos imponen desde el norte para que resolvamos la atención primaria y el segundo nivel, que de los tratamientos más complejos o más sofisticados se ocuparán ellos.

Respecto a la educación terciaria privada, deberíamos desarrollar un extenso análisis. Creemos que no es la oportunidad, ni el tema más importante. Si resulta claro, que el objetivo no es “prohibir”, ni “demonizar”. Solamente se trata de exigir el nivel requerido, tanto desde el punto de vista de la infraestructura necesaria, como de los docentes incorporados, y naturalmente el cumplimiento demostrado de los fines primordiales de la enseñanza universitaria en cuanto a Investigación, para la necesaria creación de conocimiento, factor que es inherente a la labor docente, y la exigencia del retorno a la Sociedad que las habilita.

Una condición que no estamos dispuestos a negociar es la incompatibilidad en el ejercicio de cargos de DIRECCIÓN en ambos sistemas a la vez.

Para terminar, creemos necesario precisar, aunque sea en forma sucinta, que el camino de los cambios debe transitar por un accionar conjunto de todos los actores. En nuestro caso, La Facultad, la Universidad, y el gobierno, a través del Ministerio de Educación y Cultura, y el Ministerio de Salud Pública. Si no se entiende así, seguiremos haciendo discursos al viento.