Agrupación Fosalba

Agrupación Fosalba

Sindicato Médico del Uruguay
Inicio | Plataforma | Candidatos  | Adherentes  | Documentos  | Opinión | Comentarios
Opinión

"Hacer sindicalismo es inculcar en los hombres la preocupación por los problemas económicos, 
técnicos y morales de todos los que están unidos por una tarea común...
"
Dr.Carlos Ma. Fosalba 

Profesionalismo médico: sindicalismo y colegiación.

Leonel Briozzo
15 de abril 2005

La profesión médica en cuestión-

Uruguay en el contexto de Latinoamérica se encuentran en tiempos de cambio. Cambios políticos económicos y sociales.

Cambios culturales, necesidad y expresión cada vez mayor de la sociedad civil y exigencia cada vez mas alta de mejores estándares de vida, que las mas de las veces es solo exigir dignidad.

La contracara de esta actitud es el oportunismo de los “negociantes”. Hay mercados que se cierran pero siempre…otros se abren, y las transnacionales, vinculadas en este caso a la problemática de la salud, seguros, proveedores, tecnología, entre otros, siempre asechan porque esa es “su” naturaleza .

Es contradictorio que en este momento en el que tantos colegas ocupan cargos electivos, en el cual son compañeras y compañeros del gremio médico los que rigen los destinos de la salud ver que nuestra profesión este tan cuestionada.

No son, no somos los médicos individualmente los que estamos cuestionados, son nuestras expresiones colectivas, gremiales y científicas las que están en tela de juicio. En los últimos años pero sobre todo en el 2004 se hablo mucho de “corporativismo médico” de “mafia blanca” y ese discurso ha calado hondo desde algunos seudointelectuales, poquitos periodistas, integrantes de otras profesiones y sobre todo lo mas importante: en la opinión de la gente.

Hoy con l@s médic@s del Clínicas en libertad podemos hablar con mayor tranquilidad. ¿Era pensable hace un par de años que de la Emergencia del Hospital Universitario, un Juez, alarmado públicamente, encarcelara a 2 colegas antes de demostrar su culpabilidad, es decir Inocentes hasta demostrar lo contrario. Colegas que además desarrollan su función en un marco regulatorio y de “resguardo” (que falló) dentro de un escalafón jerárquico docente - administrativo, como individuos en proceso de formación, pues eso es lo que ellos son, o alguien piensa que no?

El 2004 no cerró bien para el SMU. Es cierto que estaban todos los componentes del mal desenlace del año: la crisis del sistema –denominada en el orden del día del Comité Ejecutivo del SMU como “Emergencia médica nacional”, la crisis del trabajo médico, la crisis en la formación profesional y el cambio de la percepción usuario. Faltaba la enzima, y un error médico (que no configura un delito) en este contexto fue el catalizador de la reacción.

Pero no podemos conformarnos echándole la culpa a los de afuera.

Es necesaria una autocrítica.

Lo primero es que no entendemos porque nos atacan. No se nos percibe ubicados del lado de la gente, ya que a pesar de denuncia repetida de las fallas del sistema de salud no “percibimos” la deficiente calidad de atención de salud de la cual somos parte y sobre todo se nos percibe mas como parte del problema que de la solución. Otro ejemplo fue la situación crítica que se vio en el debate de Ley de Responsabilidad Profesional y nuestra actitud “troglodita” dio pie a las acusaciones de corporativismo.

En segundo lugar obviamente no sabemos como defendernos. Tenemos dificultades en reconocer los errores médic@s, a veces hasta nosotros confundimos error con delito. En particular nos equivocamos feo al no vincular la denuncia en casos concretos (particularmente el más paradigmático que vivimos) con plataforma del SMU. Antes bien y sin quererlo, contribuimos al enfrentamiento. Como ejemplo de esto base decir que se llego a hacer un Paro Médico por el fallo del Poder Judicial de la prisión de los colegas del Clínicas.

En tercer lugar no defendemos lo principal que son los valores de la profesión médica, no combatimos la desconfianza de la sociedad, no aparecemos con capacidad de auto – juzgarnos, no tenemos capacidad de involucrarnos en la gestión. Pero además no rebatimos acusación corporativismo, no difundimos autorregulación como meta.

La defensa de la Colegiación ha sido tibia y muchas veces contradictoria. Hay dudas de que otra erogación económica a los médic@s pusiera en tela de juicio la afiliación al SMU.

Por ultimo no nos vemos a nosotros mismos como profesionales. La idea de un “Estatuto del trabajador de la salud”, muy conveniente para cualquiera que gestione una empresa de sanitaria incluso para un Ministerio de Izquierda es contradictoria con la meta de lograr un “Normativa de la profesión médica”.

En síntesis no desarrollamos la promoción de la profesión médica.

Y es por todo esto y por el contexto en el que estamos que lo que esta en cuestión es la necesidad social de mantener una profesión liberal como la profesión médica, ni mas ni menos.

Profesionalismo médico: ¿de que estamos hablando?

El profesionalismo se define esquemáticamente por 4 categorías (H. Pardell 2002):

  1. El Cuerpo de conocimiento médico, su importancia socialmente percibida y su aplicación concreta.
  2. La capacidad del Control de la organización de nuestro trabajo, el compromiso con lo que hacemos, más allá de las circunstanciales organizaciones a las que más circunstancialmente pertenezcamos y la autonomía en esa aplicación.
  3. La capacidad de organizarnos como profesionales y de regular nuestra actividad tanto en lo que se refiere a quien la puede desarrollar (el credencialismo) como la capacidad de auto - juzgarnos (capacidad de auto – control).
  4. El tener un Código ético, una estructura que lo aplique y el compromiso social para cumplirlo.

Percibimos en cada una de ellas fuertes críticas, cuando no ataques lisos y llanos, desde la sociedad y también desde el Estado.

Así no es difícil de compartir que, tanto nuestro conocimiento como la forma en que accedemos a él, están fuertemente cuestionados. Muchos sacan tajada de esto, muchos también desde adentro sacan su tajada de la crisis (universidad privada inclusive); para grandes sectores de la población nuestro compromiso social es bastante cuestionable, ya que su situación de emergencia no les permite discernir tal o cual problema, acuciante para nosotros. Es más fácil –y resulta más claro— para estos sectores poner todo en la misma bolsa: de esa manera el juicio es negativo hacia el conjunto. No hemos podido autorregularnos y la imagen de “mafia blanca” esta a la orden del día.

¿Cómo llegamos a esta situación? Hay dos grupos de responsabilidades:

  • de quien nos enfrentan.
  • de cómo nos defendemos.

Sobre ambos aspectos hay cosas para analizar.

Las amenazas a la Profesión médica- En los albores del siglo XXI existen múltiples oficios con intención de profesionalizarse, buscando su lugar. Existen corporaciones a las que les resulta funcional esta situación de desprestigio y, cuándo no, están los buscadores de dinero que actúan en lo interno de la sociedad: compañías de seguros, etc. La medicina comenzó siendo el oficio de los esclavos, se profesionalizó a lo largo de los siglos y puede, eventualmente, desprofesionalizarse si la sociedad así lo entiende.

Este proceso de desprofesionalización dejará huecos: lugares libres para el acceso de otros sectores que quieren ser “profesionales”.

Existen las amenazas a mantener una profesión liberal como individuos independientes y autorregulados en la mediada de que esto no es un negocio para muchos.

Pero además de amenazas hay en nuestro gremio muchos problemas para promover el profesionalismo.

Los principales problemas que analizamos en la “interna” son los siguientes:

El SMU se ha convertido, probablemente después del conflicto UCM, en un seguidor de conflictos particulares, sin orientación ni dirección estratégica. Hay que partir de la base que, de acuerdo a la actual estructura organizativa, una asamblea puede resolver todo. Con cien personas se “gana” una asamblea sobre un tema concreto que sólo convoca a ese sector y así el resto de los 4000 a 5000 electores son dejados de lado.

El SMU está vaciado de jóvenes. Nos falta esa visión crítica y creativa integrada a la realidad gremial y sintetizada con las demás. Existe, por los horarios y actividades, una exclusión implícita de los jóvenes. En este contexto el SMU también excluye a las mujeres, mientras la carrera se feminiza el gremio sigue siendo de los hombres.

Cuando nos atacan y nos critican no respondemos inteligentemente, generalmente las más de las veces violentamos todos los principios básicos de la defensa profesional.

Importantes sectores médic@s tienen falta de identificación con el SMU, el ejemplo del conflicto Públicos del 2003 es aleccionador en cuanto a quien se percibía por parte de los propios colegas como el real representante de los intereses de los médic@s en conflicto si el SMU o otras herramientas. Todo esto lleva a que se desdibuje el perfil profesional.

Las tareas de la etapa: hacia una nueva relación profesión – comunidad.

La base de la estrategia de la etapa es revertir la situación en pos de un nuevo contrato profesión – sociedad con la población (compromiso social, visibilidad pública con iniciativas que profundicen en el derecho del paciente), con Organizaciones sociales reconocidas y reconocibles, con el gobierno.

“Zapatero a tus zapatos”, El gobierno de izquierda: organice y dirija el cambio del sistema de salud; Las instituciones: administren dignamente la reforma; Los sindicatos de trabajadores: defiendan sus derechos y controlen la ejecución.

Pero, en el contexto del cambio ¿Quien promueve el profesionalismo?

La pregunta es si el SMU, históricamente llamado a esta función puede hacerlo como tarea principal.

Sin duda que como expresión gremial el SMU es la expresión convalidada y a pesar de diferencias y rencillas, (la mayoría acontecidas por viejas generaciones de colegas) incluida las diferencias con las Sociedades Anestésico – Quirúrgicas, parece claro que es el S.M.U. la organización de referencia en cuanto a la promoción de la profesión médica como un todo por lo menos en Montevideo.

Son validas las dudas, ya que hasta ahora el SMU no ha promovido esta concepción de defensa de la profesión como misión principal. La patológica relación SMU - CASMU, los intereses de subsectores, hasta las absurdas desencuentros entre referentes de diferentes grupos, mantienen al SMU “maniatado” y nada indica que esto tenga un cambio sustancial.

Por otro lado es claro que el SMU no es el único representante del Cuerpo Médico Nacional.

En cuanto a la representatividad de los colegas del interior del País es indiscutible la existencia de la herramienta gremial FEMI (mas allá incluso de la empresa FEMI); Pero además esta de “moda” dividir y fragmentar…

Desde el gobierno, por su lado solo se recibe un delegado por SMU y uno por FEMI para dialogar en un intento de promover la unificación desde el Estado, lo cual a priori pensamos tenga una escasa eficacia.

En este contexto pienso que la tarea de la Etapa es la promoción del profesionalismo ya que las otras reivindicaciones son sucedáneas de esta.

Y también se perfila que requerimos de una herramienta diferente para hacerlo.

Cual es la herramienta… no lo se. Pero sus características si son claras.

Debe ser una herramienta Única y universal que agrupe a tod@s los médic@s. Debe ser Nacional. Debe colocar la promoción de los 4 valores de la profesión médica como la tarea principal. Debe promover la formación médica, desarrollar el contralor ético y en el marco de la colegiación médica el control de la actividad profesional.

Independientemente que es principal la Ley de Colegiación Médica, con La Ley o sin La Ley hay que dar pasos claros en esta dirección.

Algunos caminos para explorar en este momento de tantos cambios y tan inestable para nuestra profesión pueden ser:

  • La continuidad de la 8tava. Convención Médica Nacional, como experiencia unificadora Montevideo – Interior, profundizando el análogos de los temas vinculados directamente con la Formación médica y con la ética. La convención constituyo un hito en convocatoria y estos temas fueron muy sensibles por lo que las condiciones son propicias para profundizar su desarrollo.
  • La formación de una Comisión Mixta SMU – FEMI para trazar estrategias de desarrollo hacia la aprobación de la Ley de Colegiación e implementar desde ya modelos que comiencen con experiencias concretas y tiendan a su difusión y extensión pueden ser un camino alterno a lo que se ha venido haciendo.
  • La necesidad de contar con un Consejo Arbitral único del SMU – FEMI para el tratamiento de todos los casos que hacen a la ética médica en el territorio nacional

En el horizonte vemos la necesidad de comenzar a delinear – delinearnos el – un nuestro Colegio Médico del Uruguay. El Colegio que Uruguayos en general y los médic@s en particular merecemos.

Complementarnos en las tareas de defensa del profesionalismo y de nuestras justas reivindicaciones laborales es la consigna de la etapa. Dedicándonos cada uno a cada cosa y sin perder de vista que el Norte estratégico: una Profesión Médica al servicio de la gente y comprometida con el Cambio por un Uruguay, cada vez más saludable.

Y ahora…

Mientras tanto y a pesar de los pesares pienso que el S.M.U. tiene un rol fundamental que cumplir porque es la única herramienta capaz de orientar este proceso. Su historia, su rol como actor socio – político, su propia Misión estatutaria así lo indican.

Las dificultades de ser el representante gremial – sindical de los medic@s de Montevideo en un País sin Colegiación nos deben hacer reflexionar sobre los diferentes roles de cada uno individual y colectivamente.

En este sentido la posibilidad de trabajar firme y unitariamente desde una concepción popular y progresista (de izquierda bah…) manteniendo la autonomía es un objetivo deseable como nunca.

La síntesis dialéctica entre la defensa de la profesión y de los intereses gremiales es posible solo si rompemos el cascarón de los preconceptos fundamentalistas y nos animamos a mas.

Si no lo hacemos la mayoría de nuestros colegas no lo entenderán y dejaremos libre la defensa de la profesión a las posiciones mas conservadoras y retardatarias del cambio político y social que buscan el prestigio profesional en la contraposición a la universalidad, accesibilidad y calidad de la atención para TOD@S LOS URUGUAYOS.

CITA-Dr. Helios Pardell Alentà.
¿Tiene sentido hablar de Profesionalismo hoy?
.Consejo Catalán de Formación Médica Continuada. Educación Médica 2003; 6(2): 63-80 63