Agrupación Fosalba

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Sindicato Médico del Uruguay
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"Hacer sindicalismo es inculcar en los hombres la preocupación por los problemas económicos, 
técnicos y morales de todos los que están unidos por una tarea común...
"
Dr.Carlos Ma. Fosalba 

ENTREVISTA: DOCTOR JORGE LORENZO OTERO, PRESIDENTE DEL COMITE EJECUTIVO DEL SMU

Viernes, 30 de junio, 2006 - AÑO 7 - Nº2235

http://www.larepublica.com.uy/lr3/?a=nota&n=215711 

Dr. Jorge Lorenzo Otero. Entrevista en La República. 30-jun-2006."No hay reforma puesta de cara a la población que no toque algunos intereses"

Con 61 años, casado, cuatro hijos y dos nietos, el doctor Jorge Lorenzo Otero ocupa la presidencia del Comité Ejecutivo del Sindicato Médico del Uruguay desde el año 2003. Ya ocupó el mismo cargo en el período 1995-1997. En extensa conversación con LA REPUBLICA se refirió en profundidad a los principales temas que hoy ocupan la agenda de la gremial médica cuya directiva preside.


Dr. Lorenzo Otero: "Hay que reconocer cuando las cosas se empiezan a hacer bien".

--¿Cómo nace esta propuesta de "Descentralización de ASSE", presentada recientemente?

--En el último consultivo general que se hizo, que es el organismo que tiene el Ministerio de Salud Pública (MSP) para compilar opiniones sobre diversos temas, de todos los actores vinculados a la salud, se presentó la ley que había hecho el Ejecutivo con respecto a la descentralización de ASSE. En ese contexto el SMU analizó la ley del MSP --tuvimos una Comisión que se dedicó a eso--, y se encontraron matices, diferencias y cosas a mejorar, lo que también era intención del propio ministerio que así ocurriese. Optamos entonces por señalar punto por punto, en los que nos parecían más importantes de la ley, algunas diferencias.

--Esta propuesta surge de un debate interno.

--Sí. En primer lugar, el Sindicato siempre fue partidario de separar ASSE de Salud Pública, no es algo que se vea ahora en esta administración. En distintas directivas del SMU, en consonancia con diversas iniciativas de otros Ejecutivos en relación con la descentralización de ASSE que no es la primera vez que se plantea--, la idea dentro de los médicos fue que se trataba de una buena cosa separar ASSE de Salud Pública, para preservar el rol normativo y dejarlo lo más independiente posible de la parte prestadora. Lo que sucede es que en una situación como esta en que la descentralización se da dentro de un marco de modificaciones mucho más amplias, hay que ver este tipo de leyes que son centrales con más cuidado. Entonces, una comisión elaboró un documento primero y después completó con asesoramiento jurídico un cuerpo opcional, en algunos aspectos, a lo que plantea el Ejecutivo.

--La propuesta no es ajena a una política llevada adelante por el SMU, desde donde surgió también la idea del Sistema Integrado Nacional de Salud.

--Es así; acá hay dos puntos. Es una premisa estatutaria; entre los objetivos del SMU, que son muchos y en su mayor parte dirigidos a los médicos, hay un par de artículos destinados a preocuparse y estudiar la situación de salud del país y sus estructuras y propender a su transformación. Que sea estatutario quiere decir que esto tiene tantos años como el Sindicato, que está cumpliendo sus 86 años en agosto, pero eso sería poco relevante si estuviese solo. En realidad, el Sindicato ha hecho un largo camino justamente en ese sentido, no sólo por ser mandato estatutario, sino porque en realidad la voluntad de las capas medias de donde provienen básicamente los médicos en Uruguay--, y particularmente las profesionales médicas, siempre tuvieron un sesgo claramente progresista. Esto a través de sus expresiones gremiales, no quiere decir que todos los médicos lo fueran; entonces la preocupación por la transformación del sistema viene desde hace muchísimos años. En la segunda Convención Médica Nacional, en 1944, ya se hablaba de modificar y estaba en el programa--, la situación de la salud pública. Se viene discutiendo hace muchos años y es cierto que la mayor parte de lo que hoy es plataforma de gobierno surgió de los médicos, no solamente del SMU sino también de la Federación Médica del Interior (FEMI), aunque en realidad el motor ha sido el Sindicato; el pensamiento del Sindicato, de la gente perteneciente al Sindicato y a las estructuras sindicales. En los encuentros de Solís I y II, que son del Sindicato, salen unos cuantos de los lineamientos generales de la reforma, y después el gremio médico en general a través de la Convención Médica --evento que realizan las dos gremiales, FEMI y SMU--, en su declaración final y en los documentos están básicamente los lineamientos de lo que es la política de salud del Frente. Además participaron activamente en esa Convención, colegas que hoy están en el gobierno.

--¿Esto implica un mayor grado de compromiso?

--Implica, sí. Hay algunas cosas que no podemos desconocer, que forman parte de una realidad. La participación en asuntos sindicales en general, pero de los médicos en particular, nunca es del ciento por ciento, ni siquiera el cincuenta, lo que es muy significativo a la hora de estructurar programas, plataformas o principios como los rectores de esta reforma de la salud, donde los consensos son grandes, porque a la hora de llevar esos principios a la práctica la cosa se complica mucho. Ya no estamos hablando de... sino que lo estamos haciendo. Hacerlo es complicado porque no hay ningún tipo de reforma que sea puesta de cara a la población que no toque algunos intereses. Es un tema ineludible y hay que tratar de ser lo más cauto posible, tratando de usar los tiempos adecuados, las medidas adecuadas para que los distintos tránsitos que a veces son traumáticos, cuando se modifican situaciones, se puedan ir manejando sin conflictividad. Creo que eso es el arte de todo esto. La reforma implica dinero y otra serie de cosas.

--Ahí llegamos al tema del laudo médico.

--Sí, al laudo médico, de cómo se ejerce la profesión y algunas cosas que están ahora sobre el tapete, como la propia transformación del sistema, cómo se empieza, por dónde se hace. Cuáles son derechos adquiridos y por lo tanto debieran preservarse. Hay un tema que es muy claro, que echa luz en esto y es el tema de los dobles cargos, por ejemplo.

--¿Tiene que ver con el trabajo médico?

--Tiene que ver. Lo pongo como ejemplo porque es un tema absolutamente de actualidad. En el curso de las distintas administraciones nunca se fue demasiado atento a la situación de colegas que tienen doble cargo en la administración pública, algo que está prohibido constitucionalmente. Y se han dado múltiples situaciones con colegas que tienen doble cargo dentro de Salud Pública, que conforman el grupo de los que se llaman "incentivados" o cobran por comisiones de apoyo y patronato en ASSE. Pero hay colegas que tienen dobles cargos; en Salud Pública y en BPS, en Salud Pública y en Ancap, o en Salud Pública y Banco de Seguros. Es algo que se da en todo el país. El interior del país está exento de esta ley por un capítulo especial y están exentos también los docentes universitarios. Podemos ser docentes en la Universidad y trabajar en otro ente del estado. Pero el conjunto de los médicos que trabajan en Montevideo están sometidos a esa situación de doble cargo, entonces ¿qué sucede? Nosotros queremos la presupuestación, porque hay médicos que trabajan en estos dobles cargos en situación muy precaria, pero en el momento de presupuestarse se va a hacer evidente que tienen dos cargos. ¿Y por qué tienen dos cargos? Porque las administraciones --el caso más claro es el de ASSE--, han sido muy desprolijas en cómo se ha ido conformando el equipo de médicos en Salud Pública y ha habido contratos que son bastante extraños que al momento de regularizarlos --y a esta gente presupuestarla--, va a ser un claro escollo. Involucra a mucha gente y se corre el riesgo de que esa gente no sea propulsora de la reforma, reforma que necesita un padrón de médicos bien establecidos y regularizados. Nosotros lo que proponemos es que las cosas sean fluidas y que todos sean factores que empujen la reforma, no que la traben.

--¿Cuál es la propuesta del SMU en ese sentido?

--La propuesta del Sindicato es crear una ley de doble cargo, que es transitoria, cesa con el cargo del sujeto, de modo tal que en un período de veinte años, no tenemos más ese problema. En materia de recursos humanos yo creo que hay que hacer un no va más; un de aquí en más. Hasta aquí los que están acá trabajan con este régimen laboral, los que ingresan trabajan con un régimen laboral diferente. Esto, el Uruguay ya lo hizo, dicho ahora parece dificilísimo. Pero el laudo de la salud, en el año 65 marcó una situación "de aquí en más", porque se respetaban los derechos adquiridos de los médicos que estaban trabajando en las mutualistas que de pronto estaban en régimen de profesión libre. Ese régimen coexistió con el régimen que conocemos ahora que son los ocho pacientes por hora, tres consultas por semana. De hecho, yo llegué a trabajar muchos años con colegas que habían optado por el régimen anterior, porque tenían muchos pacientes y les convenía mucho más trabajar de la otra manera. Esto tiene costos, se dan ciertas inequidades aunque a largo plazo las soluciona.

--¿Avances y logros en los últimos dos años?

--En algunas cosas creo que el ministerio avanzó realmente; señalo una: con todas las dificultades que implica, la presupuestación o titularización en ASSE es un logro importantísimo, aunque esté incompleta o haya algunas situaciones dudosas. Si uno ve la parte más relevante creo que es un avance formidable, porque estábamos en una situación de caos. Y esto no es un logro del Sindicato, pudo haberlo sugerido, pero es un esfuerzo del gobierno.

Hay que reconocer cuando las cosas se empiezan a hacer bien. El proyecto de descentralización de ASSE, más allá de sus insuficiencias --a nuestro juicio y que ya las marcamos en el documento--, es una iniciativa que también va en el camino de preparar la situación del sector público por lo menos, para un proceso de reforma. Es poco lo que se ha hecho en materia de mutualismo, en el sector privado, pero es mucho más complejo, el sistema mutual sigue estando inestable y no creo que sea un asunto exclusivamente de gestión, entre otras cosas porque hay pasivos históricos que tienen las instituciones que no tienen que ver con la gestión. El sistema tiene un déficit acumulado muy grande, en primer lugar porque la salud no es un negocio y no debe ser encarado como negocio porque la salud no es una mercancía. Entonces, estas instituciones que trabajan sin fines de lucro, están por ley obligadas a no generar lucro, tienen una condición de mercado muy curiosa. Por un lado están reglamentadas en sus ingresos pero no en sus egresos. Es decir, pagan a precios de mercado y no hay una correspondencia. Cuando se trata de regular se generan constricciones que son muy difíciles de manejar por parte de las instituciones; el impacto tecnológico es brutal. La tecnología ha hecho carísima la salud, y el sector tiene dificultades graves, no es fácil de solucionar. Por el lado del Sindicato, se ha mantenido una política de dos visiones permanentes concomitantes y una es la defensa de la profesión médica, nuestro objetivo central y ahí hemos logrado bastante con el consejo de salarios; ha habido avances, hemos logrado contemplaciones que demuestran que la parte salarial de los médicos del sector público no es ajena al pensamiento del ministerio, de las autoridades, pero es claramente insuficiente.

--¿La otra visión?

--Es nuestro compromiso con la reforma, que algunos colegas del gremio la ven como necesaria, otros como no tan necesaria; hay quienes la ven como totalmente dejada de lado. Otros piensan que tiene chance de caminar el año que viene. En fin, en términos generales creemos que el sector médico tiene que seguir produciendo insumos para el cambio. Porque tenemos gente que es capaz de pensar sobre estas cosas y hacer propuestas y esa capacidad hay que aprovecharla. Solís III estableció algunos documentos que son realmente importantes, uno de ellos está elaborado en acuerdo con el MSP, que es una formulación de cómo deberían quedarse los equipos básicos de salud. Es un trabajo que no está completo pero sí muy adelantado. Tenemos idea de los distintos panoramas de inversión para que esto se pueda hacer en todo el país. Hay otras cosas que tienen que ver con la reforma que salieron de Solís III; algunas reformulaciones acerca de la conceptualización de la profesión médica, algunas medidas que inciden directamente en recursos humanos como un curso que tenemos pronto, de reperfilamiento de médicos generales para trabajar como médicos de familia.

--¿Se manejó el tema de la colegiación?

--Es el otro tema; al manejar profesionalismo médico que es un concepto novedoso, resurge el problema de la colegiación.

La autonomía de la profesión, la autorregulación y crear normas para situaciones que no están determinadas, el tema de la ética, es algo que nos preocupa. El SMU puede hacer cosas y hace todo lo que puede, pero las resoluciones de nuestro consejo arbitral por ejemplo, tienen potestad sólo para los socios.

Estamos frente a un vacío. Y nosotros venimos bregando por el Colegio Médico desde que nació el Sindicato, por eso le vamos a dar un impulso a esto. *